Esta ruta pasa por la confluencia de los ríos Záncara y Ciguela, vegas secas y arenosas en verano (y cada vez con más frecuencia también en invierno), y llega hasta los humedales de Alcázar, pasando por la Cañada Real Soriana Oriental, para terminar la ruta en los molinos de Alcázar.
Interactivo del texto de la ruta
CIRCULAR. 57km aprox. 3 horas aprox., dependiendo de las paradas. El tiempo es estimado rodando
Mapas Topográficos del Ejército 1:50.000 nº 713 y 738

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Partiendo de la Plaza de España de Alcázar de San Juan, por el Pasaje, salimos a la calle de la Independencia, hacia la Avenida de Cervera, en dirección al Cementerio Municipal, que dejamos a la derecha, por la carretera de Manzanares. Una vez cruzada la Autovía de los Viñedos, en la segunda rotonda sale el Camino Guerra, a la derecha. Este camino discurre en un primer momento entre viñedos, casas de labor, granjas de animales, para luego pasar entre tierras de labor desérticas, áridas, hasta llegar al Herradero de Guerrero, a nuestra derecha, justo antes de cruzar el río por el puente de origen romano del Záncara.

Cruzamos el río y seguimos por el camino, que sube ligeramente en una sucesión de curvas, para bajar de nuevo a la vega, momento en el que nos desviamos por el camino de la derecha. A la derecha podemos ver la Casa de Cotillos de Bolsa, con sus dos esquinas con pequeñas torretas, hermoso ejemplo de arquitectura con fines agrícolas (sale un camino a la derecha del que llevamos, para poder acercarnos al edificio).


En el siguiente cruce tenemos que desviarnos por el camino a la derecha. Estamos en plena vega del Záncara, cerca de la confluencia con el Ciguela, por caminos arenosos donde a veces se hace difícil el paso con la bicicleta. A la derecha podemos ver una pequeña elevación en el terreno, el Cerrillo de las Cabezuelas, desde donde se tiene una vista privilegiada de las vegas de ambos ríos, vegas que alguna vez estuvieron llenas de agua y de vida. No es fácil acceder a este cerrillo, pero existe un carril que sale a la derecha del camino que llevamos, justo antes de llegar a las inmediaciones de la Casa del Arroyo de los Baenes, que a veces está ocupado por cultivos.
Accedemos a las inmediaciones de la Casa del Arroyo de los Baenes, casa que el camino rodea, y salimos a un camino con viñas a la izquierda y árboles a la derecha. Al fondo, a la izquierda podemos ver densos pinares, extraños en la zona. Atravesamos por las inmediaciones de casas de labor, y llegamos a una bifurcación, que nosotros cogemos por el camino de la izquierda, por un camino de nuevo arenoso y por momentos intransitable. A la izquierda, al fondo, el Mesón del Espejo.
A esta altura vemos algunos árboles al borde del camino, almendros, cuya sombra es como el agua fresca en verano. Sin desviarnos del camino, por más curvas que haga, pasamos por las ruinas de la Casa del Ojuelo.

Tras ella, por el camino más trillado, a la izquierda, y en la siguiente bifurcación a la derecha, camino que pronto atravesará viñedos, para desviarnos a la derecha en el siguiente cruce, bajando hacia la vega de nuevo, para salir a la carretera que va de Herencia a Cinco Casas, a la altura del Puente de Buenavista, sobre el río Ciguela.
Una vez en el puente, a la derecha vemos un enorme caserío, la Casa de Don Mariano Alonso. Cruzamos el río Ciguela, y entre los Km. 6 y 5 de esta carretera, a la derecha y señalizado con los postes de la Ruta de Don Quijote (Tramo 8, Almagro-Mascaraque, etapa 6, Consuegra-Villarta de San Juan), enlazamos con la Cañada Real Soriana Oriental, cañada que con 800 kilómetros es la más larga de todas, comienza en Soria y muere en Sevilla.
A un kilómetro cruzamos el Arroyo de Valdespino por un precario puente de cemento. Ahora tenemos el arroyo a nuestra izquierda, atravesando una zona de vega entre este arroyo y el Ciguela, que esta a nuestra derecha a unos tres kilómetros. Al fondo a la izquierda tenemos los cerros de los molinos de Herencia, que se elevan a unos 750 m. sobre el nivel del mar. Seguimos por la cañada, bien señalizada con los postes de la ruta del quijote, hasta llegar a la carretera que va de Alcázar a Herencia, que cruzamos.

Seguimos por la cañada, dejando el río Ciguela a nuestra derecha, cada vez más cercano. Atravesamos por debajo la Autovía de los Viñedos, y seguimos a la izquierda paralelos a esta hasta un camino a la derecha paralelos al río, en su mismo borde (nos queda a la derecha), con precaución por si viene algún vehículo de motor a toda pastilla…hasta llegar a la carretera de Alcázar a Villafranca, justo en el cruce del río Ciguela, pero en la orilla toledana. Cogemos la carretera en dirección a Alcázar, y nos desviamos a la izquierda en el camino que sale tras el bar de carretera La Perla, señalizado también con la Ruta del Quijote.A unos 300 metros hay un cruce con el camino de Alcázar a Villafranca, pero seguimos de frente, entre tarays. El camino gira hacia la derecha, y salen caminos a la izquierda y a la derecha, pero nosotros seguimos por el camino señalizado con la ruta, hasta una quintería llamada Casa de Rebata.
En este punto nos desviamos a la derecha, dejando la quintería a la izquierda, por un camino que baja ligeramente hacia la laguna de las Yeguas, rodeándola, quedando a nuestra derecha.
Llegamos a un cruce con un puente, que no pasamos, siguiendo por el camino de la izquierda hacia la laguna del Camino de Villafranca, quedándonos la laguna a la derecha. El camino puede que lo encontremos bloqueado por la acción de máquinas excavadoras, quizás para evitar el paso de vehículos de motor. La vamos bordeando, observando gran cantidad de aves acuáticas, como flamencos y cigüeñuelas.
Nos vamos acercando a Alcázar, y apartándonos de la laguna, subiendo alguna que otra loma, hasta llegar a un cruce, que cogemos hacia la derecha, para bajar al poco al camino de Villafranca, desviándonos por este a la izquierda hacia el polígono Emilio Castro de Alcázar de San Juan. Después, por la Avenida de los Institutos, la calle de Los Ángeles y la Plaza del Arenal, para subir por la Rondilla de la Cruz Verde, girar a la derecha por la calle General Alcañiz, cruzar la calle más comercial de Alcázar, Emilio Castelar, y bajar hasta el Arroyo Mina, pasar al lado del Convento de Santa Clara y dirigirnos al Camino de Socuéllamos por el barrio del Porvenir, cruzando las vías del tren por un puente, y bajar hasta cojer el camino que sube al cerro de San Antón, el de los molinos por el camino asfaltado de su cara norte.
Tras la subida, contemplamos la llanura manchega, extensa, casi infinita, volvemos por el mismo camino hasta el pueblo.
















