El pasado domingo 24 hicimos una ruta en bici de montaña por el Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera, para iniciar en esta secta a Rocío, gran persona y deportista, con espiritu luchador. A la vez, conocimos a Noelia, la cual nos sorprendió a todos por su simpatía, fuerza y tesón…era admirable verla subir por zonas complicadas, y bajar! Para completar el grupo ibamos Victor, Gonzalo, Ruben y yo (Fran).

Quedamos con Noelia en el aparcamiento del cementerio de Ruidera a las 10 de la mañana, y empezamos la ruta por el camino que bordea las lagunas por la derecha. El día, espectacular, otoñal, perfecto para la bici, anticipaba lo que iba a ser un día especial. A la altura de la Cañada de Las Hazadillas continuamos por esta, para afrontar al poco la primera prueba del bautismo, la subida al monte, hacia el sur de la Mesa del Almendral. La fuerza que demostró Noelia y el tesón de Rocío me hacían recordar mis primeras rutas por esta zona, fascinado tanto como ahora por ella. Era la primera vez que Rocío visitaba las Lagunas de Ruidera, y el pensar que se llevaría a su casa un espectáculo de luz, de color, además de la satisfacción de haber realizado su primera ruta de verdad, era emocionante.


En lo alto de la loma, Noelia acompañada de Ruben y Gonzalo, esperaban mientras subiamos Rocío, Victor y yo. La verdad es que empezar con la compañía de estos “pájaros” es tambien un lujo, lujo del que tengo la suerte de disfrutar muy a menudo.
La ruta continuó hacia la Mesa del Almendral, donde contemplamos las vistas increibles de las lagunas, al este y al oeste.


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Bajamos a las lagunas de nuevo y las seguimos bordeando en dirección ascendente. Al llegar al final de la Lengua tuvimos que pasar por el sendero que bordea el Camping de Los Batanes, estrecho, con grandes piedras. Aquí, a veces a pie, a veces corriendo y a veces en bici, todos lo disfrutamos. Ya en la carretera, continuamos hasta el Baño de Las Mulas, donde se tomaron algunos isotonicos Mahou para poder continuar hasta la Laguna Blanca, tras subir y bajar del monte por la Ruta del Quijote.

Tras una breve pausa, volvimos hacia el Ossero, donde atravesamos el rio con unas tablas improvisadas. No nos dimos cuenta de que con nosotros venía uno mas, el famoso Tío del Mazo, que le dió a Rocio más o menos por esta zona. Cambiamos rápidamente de planes, y en vez de subir al monte de la Tomilla por el camino de Ossa de Montiel, continuamos hacia la Casa del Ahorcado, donde nos dividimos en dos, Rocío con Victor y Gonzalo y Noelia con Ruben y conmigo. Los primeros continuaron hasta Los Leones, el cerro de los Almorchones y la Redondilla, para llegar a un bar donde habíamos quedado a comer (más o menos llano). Los segundos, subimos al monte por el camino de la “piedra”, un tecnico y dificil tramo, qjue hicimos con tramos a pie. Noelia no dejaba de sorprender, con su motorcillo diesel como decía Ruben. Llegamos hasta la Cruz, que esta tronchada, y bajamos hasta la orilla de la laguna San Pedro, para continuar remontando hacia el camino que sube a la Cueva de Montesinos, por el que subimos y bajamos.

LLegamos a comer con nuestros compañeros. Despues alguna baja por descanso y continuamos de vuelta a Ruidera. Rocío estaba ya totalmente recuperada, las energías de la comida habían llegado a sus piernas. Como siempre que puedo evito pasar por carretera (y los que vienen conmigo lo saben), al llegar a la Redondilla me acuerdo de el canal de los túneles…Subimos a ellos, contemplando las Lengua desde una perspectiva privilegiada, atravesamos los túneles y llegamos al acueducto, que Victor atraviesa por el borde. Despues continuamos hasta la Santo Morcillo por el sendero que va entre la carretera y la laguna y cruzamos por los puentes de madera al camino que bordea las lagunas frente a la carretera.



Terminamos al atardecer, mas de 60km (inicialmente eran poco mas de 50km). Una vez en el aparcamiento, decidimos cenar todos juntos y quedamos mas tarde en Alcazar todos, para culminar un domingo que se alejó de ser un domingo cualquiera, para ser un domingo para recordar, y recordé por qué me gusta tanto disfrutar de la bici de montaña en compañía. Tengo que terminar dando las gracias a Rocio y Noelia, por confiar en nosotros y atreverse a realizar una ruta ejemplo de los que solemos hacer normalmente. Hay pocas chicas que se atrevan a creer en sus fuerzas. Y cuando lo hacen, poder compartir con ellas estas experiencias es algo para repetir.






























