Subiremos a unos de los montes más altos de la comarca, La Calderina, a 1210 metros de altitud, y una subida de casi 5 Km., con pendientes medias del 9%.

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Partiremos del pueblo de Urda, de la calle del camino del Pozo del santo, que sale de la Carretera de Villarrubia de Los Ojos. Llegamos a una bifurcación, donde el camino de la izquierda va a la carretera de Urda a Ciudad Real. El de la derecha es el nuestro, así como en la siguiente bifurcación que encontramos, a unos 600 metros de la primera. Estamos en el camino del Palancar a Cabeza Quemada.
Subimos un pequeño desnivel, para pasar la cota de los 850 metros, tras la que tenemos una larga bajada. Al poco llegamos a un cruce, donde tenemos a nuestra derecha un cerro con una casa (Porches de Don Andrés, a los pies del cerro de La Espartosa, a 894 m. altura), y a nuestra izquierda, más cerca la casa de Don Andrés.
Aunque no lo parezca, nuestro camino sigue de frente. No lo busquéis, es una zona ancha de matojos, con los postes de la Ruta del Quijote, que cada vez se hace más estrecho, hasta tener que ir al lado de una línea de árboles pedregosa, que es lo que se supone que es el camino. Como no podréis ir por dentro del camino, tendréis que ir por algún borde, durante unos 2100 metros, cruzando el arroyo del Amarguillo, que nace por estos lares, hasta llegar a una zona donde aparece el camino. Os aconsejo llevar algo contra los pinchazos.
Nosotros íbamos con GPS, y aparece el camino marcado, como también lo aparece en el SigPac. Lo que ocurre es que los caminos se abandonan y se pierden. Y luego se rellenan de piedras por parte de los agricultores. Este es el primer tramo dificultoso de la ruta; aún os faltan dos. A unos 700 metros tras cruzar el Amarguillo, llegareis a un camino de izquierda a derecha; seguimos de frente.




Llegáis a un arroyo, el de Cañaganga, que un poco más arriba, hacia la izquierda esté represado. Tras el arroyo está el camino, lo cojeis hacia la derecha, para girar inmediatamente a la izquierda, por un camino que sube un poco, por la falda del Calderín (1021 m. altitud), que es como se llama este monte al lado de La Calderina. Lo giramos completamente por su cara norte. A la derecha tenemos vegetación, y a la izquierda campo de cultivo.
Llegamos a un cruce y giramos a la derecha, bajando hasta las Casas del Calderín, que atravesamos, hasta llegar a la Cañada de Santa Quiteria y Camino Real de Andalucía (de Toledo a Sevilla) donde giramos a la derecha, cambiando de dirección.
Seguimos recto en dirección norte. Atravesaremos un cruce, dejando la Venta de Enmedio a la izquierda, para cambiar de dirección tras pasar unas casas a nuestra derecha, efectuando un giro a la derecha. Ahora estamos en el Camino del Emperador, que va dirección noreste, subiendo un poquito. Tras esta subida y tras pasar un cruce, a 340 m. se acaba el camino. Llegamos al tercer y último tramo dificultoso, y el peor, de 1100 metros de largo. El camino se esconde entre maleza y piedras llegadas de los terrenos colindantes, así que tendréis que ir por algún lateral, y como esté recién arado… ¿qué emperador es el que pasó por aquí?
Al final llegareis a un camino que tomáis a la izquierda, y en la bifurcación siguiente por el de la derecha. El camino asciende, y puede tener varios ramales. Vais a atravesar un paisaje de monte bajo espectacular, con muchas curvas y muchas piedras, muy divertido para la bici de montaña. Llegáis a la carretera de Toledo a Ciudad Real, la atravesáis y seguís de frente y atravesamos otra zona de monte bajo, aún más espectacular que la anterior…parece que va a aparecer un jabalí detrás de cada curva!


















No se si conociais de antes esta subida. Para los que la conozcan de antes deciros que desde el pasado mes de agosto se ha arreglado el camino, que ahora es una autopista de lo liso que esta, antes era muy dificil bajar a mas de 30km/h y acababas con las manos destrozadas. ahora si no pillas aire en contra pasas de los 60 sin ningun riesgo, yo esta mañana 67km/h de maxima.
para el camino de vuelta hay alguna alternativa para no tener ke bajarse de la burra, como por ejemplo, en la bajada despues de cojer el cruze a izquierdas, unos 600 metros despues, se baja por un cortadero ke se ve claramente en el mapa, y se toma rumbo a una cantera ya abandonada para despues cruzar la carretera y coger una sendita ke va paralela a la de vuestra ruta, esa que comentas que parece que te va a salir un jabalí.
Otra cosa, todos los años a mediados de mayo, se organiza una ruta de 50-60 km que no se parece en nada a la vuestra, y la subida se hace libre, con premios de jamones y quesos para los primeros.
He escrito un libro, “Escrito con la zurda”, donde se esconden las claves necesarias para descubrir el verdadero y único lugar de la Mancha al que se refería Cervantes con su “de cuyo nombre no quiero acordarme” o “que no le saldrá en la vida” del romance “El Amante apaleado“, mediante cuatro sistemas: hieroglíficos, anagramas, profecías y lógica de la orientación con respecto a Puerto Lapice deducida del texto quijotil. Esto es sólo una parte, pues también la identidad de Avellaneda queda descubierta, y, lo que es más importante, un método para desentrañar frases ocultas de Cervantes en algunos párrafos de sus obras. Comprendo que lo dicho puede resultar extraño e increíble pero es absolutamente cierto y demostrable. El descubrimiento de estos enigmas me ha llevado tres años de trabajos y a escribir este mi primer y único libro que esconde un autentico tesoro literario: la existencia de formas ocultas en la obra de Cervantes, especialmente en el Quijote, algo que ha permanecido oculto durante 400 años y que ahora sale a luz. Quisiera ser tomado en serio y no es mi propósito tomar el pelo a nadie ni exponer teorías fantasiosas, repito que todo lo dicho es matemáticamente demostrable, y que de la lectura del libro se puede llegar a conocer el nombre de la aldea del Quijote, un pueblo nunca antes mencionado ni como sospechoso. Con todo, el libro oculta nuevamente dicho nombre, dejando que sea el lector avizor el que destape tal misterio si sigue las indicaciones y tiene un buen mapa de la zona o es conocedor de la Mancha. La identidad de Avellaneda, basada en la hipótesis de J. L. Pérez López, queda plenamente confirmada mediante la utilización del método descrito en el libro, aquí no se oculta nada, se dice clara y abiertamente quienes están implicados en el apócrifo y por qué. Todo esto puede sonar a vieja cantinela de los misterios de Cervantes y la cantidad de orates que ha generado, como Benjumea, Estrada, Atanasio Rivero y otros, de ellos también se habla en el libro, pero lo sorprendente es que en este caso se trata de un estudio serio y riguroso, presentado en forma de novela, con pruebas concluyentes que muestran la existencia de esas formas difíciles correspondientes al mejor manierismo literario y muy de moda en la época de Cervantes, que se sirvió de ellas para plantear adivinanzas sobre el lugar y Avellaneda. Sólo pido algo de credibilidad y también paciencia para leerse el libro.
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